​Guadarrama, el templo profanado
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​Guadarrama, el templo profanado
27 de Mayo de 2022 | 0 comentarios
Cien años es mucho tiempo para lo rápido que van las cosas, tanto en la ciudad de Madrid, como en la vecina Sierra de Guadarrama. El problema es precisamente su respectiva cercanía. La mega urbe capitalina crece sin apenas barreras y sus angustiados habitantes necesitan válvulas de escape. No siempre fue así y la sierra se mantuvo rural y casi ignorada hasta que la Institución Libre de Enseñanza la ensalzó como espacio formativo a finales del siglo XIX. En 1918 el interés había crecido lo suficiente como para que tuviera éxito un librito de Juan A. Meliá titulado Andanzas castellanas, algo así como el embrión de una guía turística. Obra pionera a la que, por cierto, Santos Casado dedicó una de sus entregas de Natural Historia (Quercus 400, págs. 10-11).
Pues bien, cien años después de su publicación, otros colaboradores de esta revista, Javier Barbadillo y Jesús Dorda, pensaron en seguir las recomendaciones de Meliá sobre la sierra, pero ya era imposible. Buena parte del terreno había sido usurpada por infraestructuras, embalses y urbanizaciones. Así que cambiaron el enfoque y decidieron escribir un libro sobre lo mucho que ha cambiado la Sierra de Guadarrama a lo largo del último siglo.
No pretenden ofrecer una guía con itinerarios y recorridos, sino una crónica muy bien documentada de cómo se ha ido transformando la sierra debido a su intensivo aprovechamiento forestal, al auge de las segundas residencias y a la avalancha de madrileños que la asalta a la menor oportunidad. Yo mismo, que eché los dientes como montañero y naturalista por esas mismas quebradas, tengo la desagradable sensación de que ha terminado por convertirse en el mejor ejemplo de “templo profanado”.
No hay un solo rincón de la sierra que se haya librado de esa presión creciente de quienes buscan huir de la ciudad y respirar un poco de aire puro. Como ejemplos llamativos, el camino que lleva a la Laguna de los Pájaros está ahora mismo cerrado al público; la Laguna Grande de Peñalara tuvo que ser vallada en 1995 para evitar la erosión de sus orillas; y, aún antes de eso, la Laguna Chica fue represada para abastecer de agua a los cañones de nieve de la estación invernal de Valcotos. Hoy en día, tanto el dique como las pistas de esquí se encuentran felizmente desmanteladas. La declaración del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama en el año 2013 fue, con todas sus carencias, una medida de lo más oportuna para regular el uso público de este espacio natural tan saturado.
Todo aparece fielmente reseñado y argumentado en este libro escrito a cuatro manos, aunque cada autor firma sus propios capítulos. Javier se ocupa sobre todo del paisaje, la vegetación y la historia reciente de la sierra, mientras que Jesús aborda la fauna serrana e incluso las razas autóctonas de ganado, además de todo lo que tiene que ver con la Estación Biológica del Ventorrillo, vinculada como él al Museo Nacional de Ciencias Naturales.
 
Javier Barbadillo y Jesús Dorda
Ref. L11.170 18’95 €
La Librería, 2022
288 págs. 17 x 24 cm.
 
Juan A. Meliá
Ref. L11.173 10’50 €
MAXTOR, 2016 (edición facsímil)
169 págs. 12 x 18 cm.
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